Blog

Recent Posts

Archives

Categories

Escritorio del pastor

Decimosexto Domingo del Tiempo Ordinario, 20 de julio

San Benito tenía un dicho muy importante para los miembros de la Orden Benedictina de sacerdotes y hermanas. Dice así: «Trabaja como si todo dependiera de ti; reza como si todo dependiera de Dios». Tenemos un ejemplo de esta importante verdad en el Evangelio de este fin de semana sobre Jesús y las dos hermanas, Marta y María. Marta trabajaba arduamente para preparar comida para sus invitados; algo fundamental para mostrar hospitalidad.

En contraste, su hermana, María, está sentada a los pies de Jesús escuchando todo lo que Él tiene que enseñar; similar a sentarse en oración y escuchar a Dios hablarnos en silencio. Tanto el trabajo como la oración son muy importantes para nuestra alma. Debemos hacer ambas para tener una vida equilibrada.

Hay muchas lecciones importantes que los padres enseñan a sus hijos a medida que crecen y se convierten en adultos maduros. Cosas como decir «por favor», «gracias» y «lo siento», y también decir siempre la verdad, seguir las reglas o jugar limpio, por nombrar solo algunas.

Además, desde pequeños, es importante que nuestros jóvenes aprendan que es necesario trabajar y orar a lo largo de la vida. La mejor manera de que aprendan esta lección es mostrarles que los adultos ya lo hacemos. Es bueno enseñarles a nuestros jóvenes lo importante que es trabajar y orar. Para un niño, trabajar puede significar ayudar a limpiar la casa, ordenar su habitación, prestar atención en la escuela y hacer sus tareas. Para un joven, orar puede significar rezar antes de comer y antes de dormir. Cuando aprenden a hacer estas cosas desde pequeños, los prepara para la edad adulta.

Hace dos mil años, Marta y María nos dejaron una lección muy importante sobre la vida que sigue siendo muy útil para nosotros hoy. -Monseñor Greg